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Te voy a contar algo como se lo contaría a un amigo, sin tecnicismos raros ni miedo innecesario, pero con sinceridad.
Hace un tiempo yo tampoco sabía qué eran los ftalatos. La palabra suena lejana, casi de laboratorio. Pero la realidad es que han estado mucho más cerca de mí (y de ti) de lo que imaginamos.
¿Qué son los ftalatos y por qué deberían importarte?
Los ftalatos son compuestos químicos que se utilizan principalmente para:
- Hacer los plásticos más flexibles
- Fijar fragancias en productos perfumados
¿El problema?
Que se usan en muchísimos productos de uso diario, especialmente en:

- Productos de limpieza convencionales
- Ambientadores
- Detergentes perfumados
- Suavizantes
- Cosméticos y perfumes
Es decir, cosas que usamos casi sin pensar, todos los días.
El problema no es uno, es la exposición constante
Un producto aislado no suele ser el mayor riesgo.
Lo que realmente preocupa es la exposición diaria y acumulada.
Los ftalatos no se quedan “quietos” en el envase. Se liberan al aire, se quedan en las superficies, en la ropa… y pueden entrar en nuestro cuerpo por:

- La respiración
- El contacto con la piel
- Incluso a través de la ropa recién lavada
Y aquí es donde a muchos nos empieza a hacer clic algo por dentro.
¿Cómo pueden afectar a la salud?
Sin dramatizar, pero siendo honestos:
Diversos estudios relacionan los ftalatos con:
- Alteraciones hormonales
- Problemas respiratorios
- Alergias y sensibilidad química
- Irritaciones en la piel
- Mayor impacto en bebés, niños y mujeres embarazadas
Por eso cada vez más personas buscan productos sin ftalatos, especialmente en el hogar, que es donde más tiempo pasamos.
El “olor a limpio” que nadie cuestiona

Seguro que te suena:
“Si no huele fuerte, no limpia”.
Durante años nos han hecho creer que el olor intenso es sinónimo de limpieza.
Pero muchas veces ese olor tan “agradable” viene precisamente de fragancias sintéticas fijadas con ftalatos.
La limpieza real no debería dejar un rastro químico en el aire ni en tu ropa.
Por eso elegimos limpiar sin ftalatos
Y aquí es donde queremos ser muy claros y honestos contigo.
Por eso nosotros siempre buscamos soluciones de limpieza sin ftalatos, para que no afecten a tu salud.
Da igual si:
- Lavas la ropa

- Limpias tu baño

- O lavas tus platos
No tendrás exposición a estos químicos innecesarios en tu día a día.
Porque limpiar no debería significar respirar sustancias que tu cuerpo no necesita, ni dejar residuos invisibles en tu hogar.
Cambiar no es complicado (ni radical)
La buena noticia es que no hace falta vivir con miedo ni cambiarlo todo de golpe.
Pequeños pasos marcan una gran diferencia:
- Leer etiquetas (aunque a veces cueste)
- Elegir productos de limpieza sin ftalatos ni perfumes sintéticos
- Priorizar fórmulas más simples y transparentes
- Pensar en la salud a largo plazo, no solo en el resultado inmediato
Tu hogar debería ser un lugar seguro, no una fuente constante de químicos invisibles.
Cuidarte también es un acto de conciencia
Elegir productos más respetuosos no es una moda.
Es una forma de decir:
“Me importa mi salud, la de mi familia y el entorno en el que vivimos”.
Y no, no estás exagerando.
Estás informándote, que es muy diferente.
💚 Tu casa puede oler a hogar, no a química.
Y eso, créeme, se nota… por dentro y por fuera.
